martes, 14 de marzo de 2017

Día 14: Reparaciones.

 "Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas;
los cimientos de generación y generación levantarás, 
serás llamado reparador de portillos,
restaurador de calzadas para habitar." 
Isaías 58:12
Reflexión:
Se cuenta que un emperador japonés del siglo XV rompió su taza de té favorita.
En lugar de tirar tan preciado objeto, mandó la taza a China para que la reparasen, pero fue devuelta con unas grapas metálicas que no eran del agrado del shogun.
Para solucionar tal problema la mandó con aquellas toscas grapas a reparar de nuevo, esta vez de la mano de artesanos japoneses. Fue entonces cuando, con una mezcla de resinas y polvo de oro, arreglaron el objeto sin ocultar las fracturas sino haciéndolas bellas y parte de la decoración.
Había nacido el Kintsugi, el arte de reparar con oro.


A menudo fallo.
A veces soy infiel.
Y desconsiderada.
Y molesta.
A veces quiero que todo ocurra según mi parecer.
Soy impaciente.
Y contumaz.
No puedo ocultar mis fracasos.
Dolorosas  heridas de traiciones
La difícil pérdida
El día malo que es inevitable
Mi Dios y Señor
Restaura, repara, reutiliza
Este vaso tendrá otro valor.

Todos -por diversas circunstancias- tenemos fracturas, desilusiones, caídas, fallas por nuestra obstinación o por el sistema infectado que vivimos. Guardamos (a veces ocultamos) nuestras propias cicatrices, algunas ni siquiera sanadas.
Dios es nuestro sanador.
Jesús vino a “sanar a los quebrantados de corazón”
¿Por qué no dejamos en estos días de retiro que el buen Alfarero nos repare y dé un valor superlativo a la vida que nos queda ?

Tal vez así podríamos llegar a practicar "kintsugi" en corazones rotos.
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"Bien que fuisteis echados entre los tiestos,
Seréis como alas de paloma cubiertas de plata,
Y sus plumas con amarillez de oro."
 Salmos 68:13

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Oración:
Por la libertad religiosa (culto) de todos los países donde hay restricciones al mensaje de Cristo.




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